“Nos siguen negando una adolescencia plena”

Autora: Mariana Facendo, integrante del Consejo Consultivo de Adolescentes y Jóvenes de Quinta Ola

Cada vez que a las adolescencias y juventudes se les niega el acceso a una Educación Sexual Integral (ESI) se les está privando su derecho a una vida plena. Hoy, en pleno 2025, se cumple otro año más en el que el Estado nos falla al privarnos de una herramienta básica para la vida: la educación sexual integral, sometiéndonos a la toma de decisiones desinformadas sobre nuestros cuerpos, nuestras relaciones y nuestro futuro. Decisiones que muchas veces terminan en embarazos no planificados y en la pérdida de oportunidades para desarrollar nuestros proyectos de vida.

Las cifras hablan por sí solas. Cada año, más de 1,500 niñas entre 10 a 14 años se convierten en madres, según estudios de UNFPA en Perú. No hablamos solo de números, hablamos de vidas interrumpidas, de infancias y adolescencias robadas.

El embarazo adolescente interrumpe su educación, los introduce al mercado laboral antes de tiempo y las atrapa a ellos y a sus hijos en ciclos de pobreza difíciles de romper. ¿Cómo hablar de igualdad o de futuro si se les niega desde tan temprano la posibilidad de decidir?

No podemos seguir normalizando este problema

Hay evidencia, recursos y experiencias internacionales que demuestran que la educación sexual integral reduce los embarazos adolescentes, fortalece la autonomía y les permite tomar decisiones libres, responsables e informadas sobre su cuerpo, su salud y sus relaciones.

La falta de ESI no es solo una omisión del Estado, es una forma de opresión.

Sostengo que la educación es la clave para la superación personal, social y política a la que todas y todos tienen derecho.

Por eso, este 26 de septiembre, Día Mundial de la Prevención del Embarazo no Planificado en Adolescentes, invito a que todas y todos exijamos la implementación de un currículo nacional que garantice la educación sexual integral como un derecho, no como un privilegio, que nos enseñe acerca de las habilidades, actitudes y valores para tomar decisiones responsables e informadas acerca de nuestros cuerpos, salud y relaciones.